La filtración de millones de documentos de la firma panameña Mossack Fonseca, los llamados Panamá Papers, ha puesto al descubierto las maniobras de ricos y poderosos de todo el mundo para ocultar su dinero y evadir impuestos.
Y en lo que a
tributos se refiere, cifras de distintas organizaciones internacionales
muestran que las contribuciones de las personas más acaudaladas suelen
ser bajas en relación con el monto de su riqueza.
Algo particularmente marcado en América Latina, donde los números son contundentes.
En
nuestra región el 10% más rico posee el 71% de la riqueza y tributa
sólo el 5,4% de su renta, según un nuevo informe de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
En
algunos países, los más acaudalados pagan entre el 1% y el 3% de su
ingreso bruto, mientras que en otros el porcentaje trepa hasta el 10%.
Pero
la tendencia es clara cuando se la compara con el mundo
desarrollado. En Estados Unidos, la contribución de los más acomodados
es del 14,2%. Y en algunas naciones europeas excede el 20%.
Ricardo Martner, jefe de la Unidad de Asuntos Fiscales de la Cepal, le dice a BBC Mundo que este desequilibrio cobra particular importancia en medio de los problemas económicos regionales y globales.
"En la época del boom
este tema podía tener menos urgencia. Ahora con la crisis, con la
dificultad para endeudarse, con la dificultad para crear recursos, es un
tema que requiere una solución mucho más clara", asegura Martner.
BBC
Mundo analiza 3 razones por las que los ricos terminan pagando menos
impuestos en América Latina y 2 consecuencias para el resto de la
población.
Razones
1. Estructura impositiva regresiva
Los
primeros favorecen la equidad bajo el principio de que el que más tiene
más paga, mientras que el impuesto al consumo –también llamado al valor
agregado o IVA– se basa en el principio exactamente opuesto: el rico y
el pobre pagan el mismo impuesto añadido al precio de un producto, algo
que los críticos consideran inequitativo o "regresivo".
Si
bien la recaudación fiscal creció más del 42% en los últimos 25 años en
América Latina y hoy se sitúa en un 21,7% del Producto Interno Bruto
(PIB), lo que es un récord histórico, la realidad es que sólo un tercio
de esta carga impositiva se basa en impuestos a la renta.
La
mayoría sale del regresivo impuesto al consumo. "El aumento de la
recaudación ha seguido este esquema. Hay mayor presión tributaria, pero
la mayor parte viene de aumentos del IVA", dice Ricardo Martner, de la
Cepal.
En los últimos años se han
buscado reformas que fortalezcan el impuesto a la renta tanto en las
corporaciones como en las personas, pero queda mucho por hacer".
2. Evasión fiscal
A
esta deficiencia estructural del sistema impositivo se añade otro
problema "crónico": la evasión fiscal. Con un ejército de contadores y
exclusivos estudios de abogados a su disposición, con una red financiera
internacional de paraísos fiscales, las empresas y los millonarios son
maestros en este rubro.
Los Panama
Papers que tienen en jaque a más de un gobierno a nivel regional y
mundial, son un claro ejemplo de este laberinto financiero-legal.
Según
la Cepal, la evasión de impuestos sobre la renta personal, corporativa y
del IVA le cuesta a América Latina y el Caribe más de US$320.000
millones al año, es decir 6,3% del PIB.
Un estudio de Global Financial Integrity,
una organización con sede en Washington, EE.UU., halló el año pasado
que tres países de América Latina se encuentran entre las 15 naciones
con más flujos ilícitos del mundo: México, Brasil y Venezuela.
En
estas transacciones irregulares participan no sólo los millonarios que
buscan ocultar su fortuna para pagar menos al fisco, sino también
multinacionales que, según Global Financial Integrity, son las
principales causantes de estos flujos, por medio de la subfacturación de
sus exportaciones (declaración contable fiscal menor que el pago real).
En este marco, Jorge Gaggero, miembro de Tax Justice, una red internacional para la justicia fiscal, distingue tres tipos de países a nivel regional.
"En
naciones como México y Venezuela, los ricos no están gravados de modo
relevante porque la recaudación proviene del petróleo, que termina
siendo una fuente de evasión fiscal", le dice a BBC Mundo.
"En
las naciones de América Central se puede decir que los ricos gobiernan
para sí mismos, algo que se refleja en la estructura impositiva".
"Y
Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Ecuador son los países que
han avanzado más, pero que no han resuelto la inequidad impositiva y
los altos niveles de evasión", completa Gaggero.
El especialista señala que la clave es la política.
En
otras palabras, estos esquemas tributarios tienen una larga historia
(el impuesto a la renta comienza en la región en los años 20, aunque
existía en el mundo desde el siglo XIX), que se decide por la relación
de fuerzas en las distintas sociedades.
"Hay
países en los que los sectores del poder económico gobiernan, pero
incluso en los que no ejercen directamente el poder tienen la capacidad
de bloquear todo proceso de reformas progresivas de alguna relevancia",
le dice Gaggero a BBC Mundo.
3. Exenciones impositivas
Uno de los mecanismos favoritos de estas élites político-económicas son las exenciones impositivas.
Los
especialistas hablan de la tasa efectiva impositiva para distinguir
entre la tasa teórica (la que deberían pagar ingresos de determinado
valor) y la real (la contribución efectiva una vez que el ejército
contable-legal ha exprimido al máximo todo el sistema de exenciones,
deducciones impositivas y evasión fiscal).
Según
la Cepal, de los 16 países que tomó en cuenta en su último estudio
sobre la situación fiscal regional, sólo tres (Argentina, México y
Uruguay) tienen tasas efectivas que exceden el 8% para el decil más alto
y únicamente México alcanza el 10%.
Estos porcentajes están muy por debajo del mundo desarrollado, en el que la tasa efectiva se encuentra entre el 14% y el 20%.
Las
exenciones tanto para las corporaciones como para los más ricos se han
justificado durante mucho tiempo como un estímulo a la inversión, que al
final supuestamente beneficia al resto de la sociedad.
"La
realidad es que los incentivos tributarios no son razón suficiente para
crear un clima de inversión. Este depende de otros factores que tienen
que ver con la inversión en bienes públicos esenciales, la cual requiere
mayor recaudación para el gasto", le dice a BBC Mundo Ricardo Martner,
de la Cepal.
Consecuencias
1. Creciente déficit fiscal
En
época de vacas flacas, el déficit fiscal promedio está al alza en
América Latina: el año pasado fue del 3%. Los ricos no son los únicos
responsables de este panorama.
Los
alarmantes niveles de informalidad laboral regional y la caída del
precio de las materias primas también han impactado en la recaudación.
La
realidad es que todos contribuyen al desfinanciamiento de un Estado
queinvierte mucho menos en salud, educación y programas sociales que los
de los países desarrollados.
El
gasto social, que pasó de US$801 per cápita a principios de la década de
1990 a US$1.841 en 2013-2014, ha retrocedido o ha quedado en una
meseta, y esconde fuertes diferencias en distintos países.
En
Bolivia, Guatemala, Honduras y Nicaragua no supera los US$300 por
persona, mientras que en Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica y
Uruguaybordea o supera los US$2.000 por cabeza.
"El
déficit fiscal está generando una restricción del gasto y reducción de
subsidios a los que menos tienen", advierte Ricardo Martner, de la
Cepal.
La
recaudación impositiva que financia el gasto público se basa en
impuestos directos (a la renta y a la propiedad) e indirectos (al
consumo).
Uno de los
ejemplos más drásticos de esta disminución de subsidios se ha visto en
Argentina, con el nuevo gobierno de Mauricio Macri. El mandatario ha
recortado el gasto público y a la vez ha aumentado varias veces el costo
de la electricidad, el transporte y otros servicios básicos.
Según
el Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina,
1,4 millones de personas cayeron en la pobreza a raíz del ajuste del
gasto fiscal(y la devaluación) llevadas adelante por Macri desde el 10
de diciembre, fecha en la que asumió la presidencia.
Pero Argentina no está sola en esta búsqueda de reequilibrar las cuentas con eliminación de subsidios.
Brasil (electricidad y gasolina), Ecuador, Venezuela y México (gasolina) son otros casos en la región.
2. Desigualdad
En
la Unión Europea el llamado Coeficiente Gini, que mide la desigualdad,
ha visto una disminución del 11,6% gracias al impuesto sobre la
renta. En comparación, América Latina sólo ha reducido la inequidad en
un 2,1% a través de la recaudación de este tributo.
Con
las vacas gordas de principios de siglo, la Cepal registró una
importante caída del Gini que pasó del 0,507 al 0,491, con variaciones
significativas en nueve de los 16 países medidos, en especial Uruguay
(reducción del 2,7% anual), Argentina(-2,3%) y Ecuador (-2,2%).
Sin
embargo, un estudio específico sobre Argentina titulado "Fuga de
Capitales III (2002-2012)" halló que la evasión fiscal era de tal
magnitud que el coeficiente se disparaba de 0,42 a 0,49 puntos una vez
que se contabilizaban los fondos fugados a paraísos fiscales.
Juan
Velardi, exasesor de Mercedes Marcó del Pont, directora del Banco
Central de Argentina entre 2010 y 2013, le advierte a BBC Mundo que la
desigualdad también alcanza a un perjudicado menos visible del
desfinanciamiento fiscal: la clase media.
"Los
pobres están corridos de los canales formales de comercialización y
entonces lo que pagan de impuestos por su consumo es muy discutible",
dice.
"La clase media es fundamental
en el sector asalariado, es decir, aquellos a los que se les descuenta
el impuesto directamente del sueldo y que son los más fuertes y seguros
contribuyentes del sistema impositivo".
"Ellos
sienten plenamente en los servicios públicos y el consumo estos
aumentos impositivos con que se intenta cubrir el desfinanciamiento
estatal", concluye Valerdi.
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Dinero - 05 de abril de 2016
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